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-Lo sé.
Le aburría su presencia, cada segundo que pasaba al lado de aquel hombre sentía que perdía el tiempo y ese era el por qué de su voz seria y su actitud tan terca y borde -que pocas veces sacaba a la vista-. Pero parecía que aquel hombre no se daba cuenta o no quería darse cuenta de que su presencia estaba molestando e incomodando a Jessica.
Pero él no se rendía, es más, le contaba algún que otro chiste para sacarle una sonrisa y lo mejor de todo -a pesar de su orgullo- la sacaba, y de las más bonitas. Él no paraba de mirarla, a pesar de que ella no lo había hecho en todo el rato que estaban juntos. En los ojos del chico se podía observar que le había gustado, y mucho, y que se había enamorado de aquella melena que caía en su hombro derecho.
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