sábado, 8 de octubre de 2011

Con la mirada de hielo y el corazón de tarta de limón.

Seguridad ante todo, decías. Y después eras tú al primero que les temblaban las piernas ante situaciones nuevas. Siempre te recordé con las mejillas coloradas y las manos frías. Con la mirada de hielo y el corazón de tarta de limón (tu preferida). No me importa donde estamos ahora, el tiempo que ha podido pasar desde la última vez que te sentí. Los recuerdos nunca se van, y ellos son los únicos capaces de hacerte sentir que quien tú quieres está a tu lado, en ese mismo instante.

9 comentarios:

  1. Ve a buscarle
    (¡me encanta la imagen de la izquierda!)

    ResponderEliminar
  2. Manos frías, ¡como las mías!
    Es muy bonito, me ha venido la imagen de un chico tierno con sonrisa de niño que intenta hacerse mayor.
    Besos :)

    ResponderEliminar
  3. Qué recuerdo más bonito debió quedarte de él: unas mejillas bien coloreadas y un olor ácido que derrite al corazón (precioso)


    (plumas de fénix,
    de esas de fuego)

    ResponderEliminar
  4. Me gustaría pobrar un poco de ese corazón, debe de estar riquísimo!
    Intenta hacer que esos recuerdos se convierta en nuevos momentos :)
    Un beso enorme bonita

    ResponderEliminar
  5. tal vez deberías hacerle caso y tener seguridad.

    ResponderEliminar
  6. Anónimo8/10/11 9:10

    Los recuerdos, son lo mejor que tenemos.

    ResponderEliminar
  7. Vivir de recuerdos no es fácil..

    Me gusta tu blog, aqui te dejo el mio http://freewords-sangil.blogspot.com/
    un beso

    ResponderEliminar
  8. Que típico lo de que les tiemblen las piernas ante situaciones nuevas... Me gusta mucho, tienes razón en lo de los recuerdos; mucha.

    ResponderEliminar

Dime si sentiste algo al leer las palabras que salieron de mis labios. Puedes conseguir que sonría.