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martes, 3 de abril de 2012




podría haber sido la tarde más especial de mi vida.
quizás el olor a tierra mojada o el calor que salía del café habría dado un tono invernal a todo esto.
era abril, ese mes en el que las cosas son más tristes
de lo normal, ese mes que a pesar de sus diversos tonos de grises era especial, seguía siendo especial.

viernes, 30 de marzo de 2012


la palabra eternidad quedó en el pasado.
allí entre el hueco que separaba nuestros labios,
entre las flores amarillas decididas a florecer.
la lluvia estuvo de testigo, podíamos sentirla,
sé que lo escuchó.
<< lo nuestro será eterno >>
y sé que también notó el tembleque de mis piernas
al saber que mentías, al saber que esa vez, sería
la última vez que te besaría.

jueves, 29 de marzo de 2012



dejé de rogarte hace años.
cuando me diste la espalda en el peor momento.
dejé de rogarte hace años.
cuando dejaste de mirarme a los ojos al hablar.
siempre costó creerte,
aún cuando parecía que por primera vez,
decías la verdad.

miércoles, 28 de marzo de 2012

paremos el tiempo
para que los recuerdos se congelen
para que los besos duren
para que el rencor,
tarde más en llegar.

martes, 27 de marzo de 2012


tenemos tanto tiempo para amar
como canciones que compondré para ti.

viernes, 23 de marzo de 2012

quisiste desde siempre tener la misma excusa para fumarte un cigarrillo como para poder decir una palabra ante ella. eras de esos que no prometían, de esos que amaban a pleno pulmón pero sin quererlo. no fuiste nunca de duro, aunque esos cigarros y la barba de dos días te lo hacían parecer.

sábado, 3 de marzo de 2012

eran las tres y cuarenta y siete cuando mis ojos se abrieron, buscándote.
había pasado toda una semana metida en la cama, oliendo lo que creía que era tu olor pero que ya solo eran recuerdos mezclados entre las sábanas.
me prometí afrontarlo, levantarme y desayunar todos los días sin pensar en ti. ¿sabes cual fue el resultado, verdad?
te pedí, con el orgullo rajándome las venas, que me devolvieras las llaves, pero tras irte las volví a poner debajo de la maceta. te invito, solo si tú quieres, a que entres y que me des los buenos días de nuevo. te invito a que volvamos a ser felices.

pd: dejaré la ventana abierta por si te sale esa vena de super-man.


te quiero, mi héroe.

miércoles, 29 de febrero de 2012

no aproveché aquello que tuve, preferí ir detrás de aquello que estaba a kilómetros.
quizás por temor a sentir que tenía algo tras tanto tiempo sin tener nada.

lunes, 27 de febrero de 2012

en gritos o en susurros, pero háblalo.

-guardar aquello que te hizo mal nunca fue bueno.
-¿y qué quieres que haga, le grito?
-háblalo, en gritos o en susurros, pero háblalo.
-no es fácil.
-nada en este mundo es fácil, pequeña, no es fácil escucharte, mirarte a los ojos y no poder besarte. nada fácil.

sábado, 25 de febrero de 2012

podía olerlo y sentirlo.

fue como un estallido de los grandes. podía incluso tocar las chispas que saltaban desde sus cuerpos. nunca fui de aquellos que creyeron en el amor a primera vista, pero sí a segunda.
si aquello no era un inicio de amor yo estaba perdido en la vida, porque podía olerlo y sentirlo, eso era un comienzo. quizás con final o no, pero era un comienzo de una historia de amor, nunca antes había estado tan convencido.

martes, 14 de febrero de 2012

hasta en el alma tengo lágrimas saladas.

pequeño ser de mi mundo, te escribo susurros para que los guardes en la cajita que no te regalé.
te escribo cartas que se quedarán bajo el colchón congeladas y meciéndome al dormir de tanto sentimiento acumulado.
pequeño, dime, ¿por qué? dime un por qué a todo esto, a las dudas que no existen, a las preguntas sin respuestas, a los días de frío y soledad. leo y mi mente va a un mundo más allá del nuestro, del mío, donde tú eres el protagonista.
cuando camino y las hojas se quejan bajo mis pies, cuando la nariz se pone roja y no es de vergüenza esa vez. cuando, pequeño ser de mi mundo, me inundo en las letras que te escribo y no llegan a tus manos, cuando me ahogo en mis palabras no vacías, en mis propias lágrimas.
y dime ¿cómo seco yo este mar de lágrimas que inunda mi habitación?

domingo, 5 de febrero de 2012

Me enamoré, de ti y de tus pestañas.

de ese tic-tac del salón que tanto odiabas, del chocolate en el segundo cajón de tu dormitorio, de tu ropa interior...
me enamoré de ti y del arte de tu cuerpo, del baile de las pecas en tu piel, de las sonrisas traviesas. me enamoré de tu risa, de tus cuentos, de la cantidad de pájaros que tenías en la cabeza. me enamoré de ti y de tus pestañas, desde primer día hasta el último, con y sin oxígeno en los pulmones.


domingo, 29 de enero de 2012

palomitas a las 2:04

no pretendí nada que no fuera vivir la vida.
te invité a que respirásemos al unísono el oxígeno que nos arropaba, te invité a participar en mis noches de cuentos y carcajadas, de palomitas a las 2:04, a las llamadas de media tarde.
¿crees que me fue fácil mirarte a los ojos sin poder besarte? nunca sentí tanto escozor en el corazón. -no.-dijiste, y dolió como un golpe en el dedo meñique, como una puñalada en las costillas, como una despedida en la estación. te negaste a quererme un segundo más, a ser partícipe de mi vida, a ser dos en vez de uno.
y lo afronté a medias. por eso estoy aquí; tú te negaste a ser algo en mi vida, pero es que yo no te dejé que lo lograras, sigues aquí en mi pensamiento, en mis sábanas.

(te quiero, recuérdalo aún cuando ya nuestras miradas no se crucen.)

jueves, 26 de enero de 2012

jamás lo negaré.

Tu mirada, tus gestos, tus parpadeos, ese mar donde quise bañarme alguna vez; se quedó en el pasado. (enterrado)
Lo llegué a recordar todas las mañanas, a llorar, a pensar(te), pero ya se ve demasiado nubloso, ya llovió demasiado desde entonces y no estuviste ahí cuando corrí bajo la lluvia, cuando bailé entre las calles de la ciudad. Me hiciste el chico más feliz del mundo, sí, jamás lo negaré, pero creo que ya te pensé y te amé demasiado aún cuando no me importaba que ni me dedicaras una sonrisa.

jueves, 5 de enero de 2012

pisa fuerte, decías.

decías muchas cosas, palabras que se quedaban clavadas en el fondo del baúl de los recuerdos,
decías que los domingos no eran tan amargos como yo los pintaba, que tenían su magia.
tú eras de esos que decían y hacían, que no paraban de hacer hasta quedarte contento. fuiste un chico de palabra, de sentimientos, de verdad.
te admiraba y lo sabías. pero jamás te amé, lo cual no hizo que dejaras de mirarme a los ojos y sonreírme, lo cual no hizo que dejaras de estar ahí cuando mis lágrimas salían disparadas.
decías muchas cosas.
decías que la fragilidad no existía en mí, que era fuerte, más de lo que yo pensaba.
decías que siempre hay que pisar fuerte hasta hacerse notar.
y yo te hice caso, en todo, y ahora no hay nadie que me pare ni que me destroce.

martes, 3 de enero de 2012

gris

-ha sido partícipe de tu vida, no puedes echarla así sin más.
-sí que puedo, ¿no ves que lo he hecho?
-¿no te duele el corazón de tanto odio?
-yo ya no tengo de eso.

viernes, 30 de diciembre de 2011

escuece.

cuando te das cuenta de que no estás solo, sino que jamás estuviste acompañado.
sólo eran cuerpos, cuerpos que pedían y a veces daban. cuerpos que estaban ahí y tú sabías a ciencia cierta que se irían, que sólo eran un capítulo más de tu vida.
a veces duele abrir tanto los ojos ¿sabes? pero más duele si los cierras durante todo el camino.
por ello sonríe, o inténtalo al menos.


miércoles, 28 de diciembre de 2011

una vida más gris que blanca y más gris que negra.

esa rutina escalofriante que me levantaba con los ojos húmedos y con el corazón medio apagado.
las luces de las farolas dejaron de brillar en mi vida,
me acostumbré a una vida más gris que blanca, más gris que negra.
perdí la cuenta de las veces que te eché de menos y ahora lo hago por inercia.



-que no puedes ver si no tienes cuenta-

martes, 27 de diciembre de 2011

eras tan jodidamente perfecto.

-Perdóname.
y lo solté sin más, en voz bajita pero bien claro, con todas las letras y con la tilde bien recta.
me costó horrores pronunciar esas nueve letras que hace tiempo atrás debí pronunciar y ahora es demasiado tarde.
tu mirada fija en el suelo era una mezcla de indiferencia y decepción que me estaba matando, pero qué menos, si te había jodido la puta vida. a ti, a mi supuesto amor, el hombre de mi vida.
¿pero qué cojones me pasó? ¿por qué eché todo a la mierda? eras tan jodidamente perfecto.

Suspiraste, y me miraste los labios y a continuación los ojos. me dijiste con esa voz de chico flan que te sale cuando estás realmente triste que no, que ya no hay nada que perdonar, que el daño ya estaba hecho y la cicatriz bien curada.
no, no existía otra, sabías tan bien que eso era lo que en mi pensamiento rondaba tras escuchar tus palabras y me lo dejaste claro. joder, cómo me conoces. y qué estúpida soy.

Y lloré, lloré ahogándome en mi llanto, lloré deseando que me abrazaras, pero no lo hiciste.

lunes, 26 de diciembre de 2011

aunque los kilómetros pesen.

fue como una puñalada en el pecho sin mentiras, con lágrimas intentándose esconder de tu mirada, con labios que tiritaban por besarte de nuevo y atraparte.
pero era imposible. debíamos hacerlo; tú irte y yo dejarte marchar.
créeme que intenté soportarlo, esquivar las miradas ajenas y pensar que todo volverá a la normalidad. pero la indiferencia no vino a mí, la sustituyó la impotencia de no poder hacer nada, de esperar a que llames para escuchar de nuevo tu voz, de leerte, de pensarte diez mil veces más, de quererte aunque los kilómetros pesen, dañen, maten.
pero ¿sabes? te quiero, y eso, nadie puede negarlo.